EL ARTE DE LA GUERRA
O EL ARTE DE LA PAZ (VI)
Mucho hemos referido
a Maquiavelo en nuestras últimas citas,
después de 500 años y de tantos y tan sustanciales cambios en el concepto y
funcionamiento del estado. ¿Porqué? Porque precisamente allí reside el más
grave problema de nuestro fallido estado; como es el estar en manos de sujetos
adoctrinados en teorías y prácticas políticas anacrónicas. La reflexión no
puede permitirse el olvido de este problemático aspecto. Con apenas una somera
revisión teórica como la esbozada en páginas anteriores y su comparación con la
práctica política de quienes detentan el poder en nuestro fallido estado, se
constata la congruencia entre una y otra. Es claro que la teoría política en la
que creen nuestros opresores es anterior a la modernidad. Para ellos, un
concepto general como el del control del poder es inaceptable estando ellos en
posesión del mando; así como otros conceptos y teorías más específicas, tales
la teoría ascendente del poder, el parlamentarismo, el contractualismo en ninguna
de sus formas, la representación de las minorías, etcétera; solo las toleran
mientras puedan servirse de ellas en la fase de conquista del poder, pero una
vez alcanzado éste se deshacen de todo obstáculo hacia la hegemonía.

