viernes, 12 de junio de 2020

…De Pandemia.


EL ARTE DE LA GUERRA O EL ARTE DE LA PAZ (III)
La verdad es que para nosotros, comunes ciudadanos de un estado fallido, no tiene interés práctico distinguir en cuál orden se preceden o suceden guerra y política. Relevante es entender que, en nuestro caso, ambas actúan en conjunción, solapándose, en marcha atropellante; son una dúplice conducta de una fuerza dominante que avanza indetenible en la conservación de la hegemonía absoluta; en práctica eficaz no de una, sino de varias recetas maquiavélicas, combinadas con descollante maestría. Las más conspícuas, identificables bajo una observación atenta, son la aplicación en primer lugar de las recetas dictadas en el capítulo IX de El Príncipe para adquirir el poder de un estado civil; con aplicación sucesiva de las recetas dictadas en el capítulo V para conservar el poder en los estados que antes de ser conquistados vivían en libertad y de acuerdo con sus propias leyes.
Señala Maquiavelo (El Príncipe, cap. IX) que para que un ciudadano se convierta en jefe de estado de su país “a través del favor de sus conciudadanos”, lo que en nuestro tiempo equivale al voto popular, no basta con que éste posea solo “virtud” (es decir capacidad, competencia y mérito) o solo “fortuna” (suerte); sino que debe poseer una “astucia afortunada” (algo así como ser pícaro y sortario). Afirma que se accede al poder “mediante el favor del pueblo o mediante el favor de los notables”. No menciona expresamente el caso que nos ha ocurrido a nosotros, en el que un pícaro con suerte llega al poder con el favor del pueblo conjuntamente con el de los notables, tal vez porque si acaso llegó a contemplarlo, le pareció demasiado fácil u obvio para tener que dar consejos al respecto. Lo que si aconseja es cómo tratar, después de alcanzado el poder, a cada uno de esos sujetos políticos (pueblo y notables) para asegurar su permanencia indefinida en el mismo; materia en la que hemos sufrido una incuestionable maestría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario