…De Pandemia.
EL
ARTE DE LA GUERRA O EL ARTE DE LA PAZ (I)
En
medio de tanta filosofía de empleo del pueblo en armas, de tropas
pertenecientes a potencias extranjeras o de mercenarios, no sobraría por unos
instantes abrir una ventana para asomarnos a un ámbito reflexivo más amplio:
Si
el espectro filosófico fuera como un hilo que se extiende en línea recta, en
su origen encontraríamos la tesis que postula a la guerra como un hecho de
barbarie; y en el otro extremo encontraríamos la tesis que la postula como un
hecho civilizado. Para llegar de un punto al otro tendríamos que transitar
por un número infinito de posiciones intermedias. Si este hilo permaneciera
en una sola dirección y sentido sería relativamente sencillo aprehenderlo y
seguirlo, pero sucede que él es cambiante y caprichoso y permanentemente está
adoptando formas voluntariosas. Los que se posicionan en el origen del
espectro creen que la guerra es la liberación de la violencia irracional del
hombre en estado de naturaleza, es decir: de barbarie. Quienes se posicionan
en el otro extremo afirman que la guerra es la “continuación de la política
por otros medios”. En algún momento (que no está exactamente determinado en
la historia) la humanidad experimentó la necesidad ética de justificar su
conducta guerrerista. En ese afán surgieron postulados religiosos,
históricos, jurídicos e ideológicos; y allí es cuando el hilo comienza a
retorcerse una y otra vez hasta formar una madeja inescrutable.
Se
sabe que Clausewitz de hecho nunca escribió que la guerra fuera la
continuación de la política por otros medios; y que tal idea ha sido producto
de una traducción simplificadora de la oscura densidad sintáctica del alemán.
Lo que está bastante claro es la conexión atribuída por él entre guerra y
política, con el crédito de haber creado una teoría política de la guerra,
manteniendo su desvelo intelectual en la restitución del honor nacional de
Prusia. Carl Schmitt lo reconoce como pensador político (Revista de estudios
políticos. Número 163. 1969:5-30).
Pero
¿cómo podría admitirse que la guerra sea la continuación de la política? Para
que asi fuera es menester que la política sea primero. Sin embargo nadie duda
que la guerra es el primer procedimiento de solución de conflictos al que la
humanidad recurrió desde el primer dia hasta un tiempo muy recientemente. Por
lo menos en Occidente tal como la conocemos hoy la política es una creación de
la antigua Grecia y nació como el intento de organizar la convivencia y
resolver sus conflictos inherentes. Hoy es fácil comprender que la guerra
surge cuando fracasa o muere la política. Con esta idea no carece de sentido
creer que es la política la que continúa a la guerra por otros medios; o que
la política ha sido creada para sustituir a la guerra, no para continuarla. Los
seguidores de la teoría de la guerra justa se han atrevido a justificar la
guerra como una continuación de la justicia; y los postulantes de la guerra
santa lo hacen “porque Dios lo quiere”.
Con
todo parece inevitable caer en el eterno dilema infantil: ¿qué fue primero
entre el huevo y la gallina?
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viernes, 5 de junio de 2020
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