UNA LUNA LLENA:
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Desde aquella remota penumbra ancestral, cada vez que la luna se pone a
plantarle cara al sol, quienes tienen el oído atento pueden escuchar el aullido
solidario de los lobos de hoy reclamando la devolución de sus sombras, perdidas
en la noche del génesis; y el zumbido de escobas voladoras pilotadas por lobos
disfrazados de ovejas acudiendo a sus reuniones en la cumbre, donde deliberan la
adquisición y conservación del poder que creen obtener de la noche plenilunar.
Pero, para bien o para mal, nuestros lobos ya no viven aislados en la
obscuridad de los bosques. Ahora una luna llena sirve para iluminar el paisaje
con una luz intensa que permanece y se anida entre esa densa red de espejos
amplificadores llamados “social media”. Ahora podemos verlos, además de
escucharlos. Así podemos darnos cuenta de que la vida en el bosque los ha
mantenido ajenos a los adelantos de la civilización y a los cambios de la
historia.
En épocas de guerra fría el mundo se alineó con referencia en un
meridiano de ubicación incierta y una cortina de hierro señalaba la cambiante
posición de ese meridiano. Respecto de esa maniquea cortina los buenos vivían
al este; los malos al oeste. Pero siempre hay quienes pueden congeniar
con Dios tanto como con el Diablo y pueden transitar para allá y para acá y
obtener favores de éstos y de aquellos.
Un inesperado dia de noviembre de un año también ya remoto la cortina comenzó a derrumbarse, pero aquellos que cifraron su existencia en la permanencia de esa cortina han dedicado sus más enconados esfuerzos en impedirle su llegada al piso. Mientras tanto procuran una nueva referencia, definida ahora en un paralelo en sustitución del antiguo meridiano; paralelo también de ubicación incierta, pero suficiente para mover a los buenos al sur y a los malos al norte; y eficaz para permitirles el libre cruce alternativo arriba y abajo y seguir obteniendo favores de unos y otros. Continúan sin ser una cosa ni la otra, sino siempre lo mismo.
Un inesperado dia de noviembre de un año también ya remoto la cortina comenzó a derrumbarse, pero aquellos que cifraron su existencia en la permanencia de esa cortina han dedicado sus más enconados esfuerzos en impedirle su llegada al piso. Mientras tanto procuran una nueva referencia, definida ahora en un paralelo en sustitución del antiguo meridiano; paralelo también de ubicación incierta, pero suficiente para mover a los buenos al sur y a los malos al norte; y eficaz para permitirles el libre cruce alternativo arriba y abajo y seguir obteniendo favores de unos y otros. Continúan sin ser una cosa ni la otra, sino siempre lo mismo.
Pero el tiempo, en su transcurso inexorable, les impone el peso de la
realidad a muchos de ellos, que ya no quieren dejarse ver en compañía de
algunos congéneres ciertamente impresentables; sin que por eso dejaran de
enviar al convite de este año a su clientela de tercero y cuarto nivel.
Ojalá cambiasen de idea y optaran por alguna alineación de las que hoy
están dejando mejores resultados. Por ahí circula el tren de la 4ta. Revolución
Industrial, por ejemplo, que sería una alineación mucho más retadora que la de
los Ni-Ni. También está la alineación por el cambio del paradigma energético. O
la de los últimos paradigmas del desarrollo humano.
Tal vez el dia llegue en que los lobos dejen de aullar, con o sin luna,
se olviden de sus perdidas sombras y se ocupen mejor de sus siluetas,
inocultables hoy bajo la luz virtual de los “social media”, no importa el
disfraz que se pongan.

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