martes, 20 de septiembre de 2016

…De Política.

ESTADO-NACIÓN, TERRORISMO Y ESTADO GLOBAL:


La primera edición en español de Diplomacia (Kissinger, 1996) establece de entrada que “Ninguna sociedad ha insistido con mayor firmeza en lo inadmisible de la intervención en los asuntos internos de otros Estados, ni ha afirmado más apasionadamente que sus propios valores tenían aplicación universal.”, refiriéndose a la ambivalente conducta de EUA en sus relaciones internacionales. Estas ideas presentadas como un dilema, según el autor, generaron dos corrientes de pensamiento acerca de la conducta que EUA debe sostener con el resto del mundo. Una de ellas propone que en esa materia EUA debe ser un faro guía universal, perfeccionando la democracia dentro de sus fronteras; la otra corriente propone que EUA debe ser un cruzado, imponiendo y defendiendo sus valores y principios en el mundo entero. Pudiéramos nosotros realizar una simplificación práctica afirmando que en la teoría del faro el sujeto sería el estado-nación, conducido por una ética aislacionista; y que en la teoría del cruzado el sujeto sería el estado global, liderizado sin ninguna duda por adivinen quién. Lo bueno es que ambas corrientes sostienen que el orden internacional debe fundamentarse sobre la democracia, el libre comercio y el derecho internacional.
Cuando los militantes del terrorismo mundial ponen una bomba en el consulado estadounidense en Bengasi, el guante es recogido mayormente por los cruzados, para quienes el derecho internacional constituye un freno de gran potencia. Pero cuando en su adicción por la adrenalina caen en la sobredosis y ponen un petardo en un basurero de Nueva York, en la provocación se suman los de la primera corriente; para quienes el derecho internacional es un impulso irrefrenable, que puede llevarlos hasta a demoler todo un territorio para sacar al autor del atentado de no importa el hueco donde se oculte.
Ese ideal sistema construido sobre democracia, libre comercio y derecho internacional, no existe; y su sola evocación es risible para quienes usan pólvora en lugar de tinta en la expresión de sus ideas. Lo tristemente cierto es que los lobos del terrorismo, solitarios o en manada, parecen olvidar el pasado reciente e ignorar que se juegan la repetición y perpetuación del dolor.
Aunque EUA haya pendulado entre ambas corrientes en su conducta internacional, es muy probable que los seguidores de la teoría del faro jamás salgan de sus fronteras a respaldar a los seguidores de la teoría del cruzado; pero es muy seguro que estos últimos si se sumen a los primeros cuando llegue el momento de la acción.

Los cruzadistas ciertamente han logrado alguna preponderancia por el camino más largo, el de los organismos multilaterales, primigenie del futuro estado global; y no hay dudas de que hoy el mundo es mucho menos inseguro que en 1962; pero la realidad está imponiendo a esos órganos multilaterales la obligación de incrementar su velocidad de respuesta; y lo primero que deberían intentar es incrementar la coercibilidad (si es que ya tiene alguna) del derecho internacional. ¿Estarán enteradas las delegaciones en la Asamblea General?

No hay comentarios:

Publicar un comentario