martes, 27 de septiembre de 2016

…De Política.

MISS PIGGY:


Probablemente nadie le advirtió el peligro de meterse con una venezolana. Creo que Mr. Showman necesita ampliar su junta de asesores de campaña. Claro que cuando pasó lo que pasó estaba muy lejos de su pensamiento una aspiración presidencial. Tampoco podía imaginarse que en aquel virginal pecho latiera un corazón vengativo.
Aunque parezca una nimiedad, el incidente es una manifestación de su mayor carencia: la falta de tacto para tratar a una mujer. Y el que carece de tacto para tratar a una mujer, lo carece igual para tratar a una nación. Definitivamente éste no es el hombre. Mejor hubiera sido encariñarnos con el señor Cruz o con el joven Rubio, quienes por su sangre latina deben estar muy bien dotados para el tú a tú con las féminas.
Fue un error de cálculo, sabiendo como sabíamos que la contienda sería contra Hillary, mujer de armas tomar.
Yo hubiera sabido aconsejarlo porque casualmente, “cerdita” es el cariñito mejor gratificado por mi novia; pero jamás se me ocurriría llamarla así delante de la gente. Hay que saber que un idioma es en la cama y otro es en el suelo. No solamente “cerdita”; en nuestro intercourse dictionary hay otra media docena de cariñitos, con sus respectivas indicaciones sobre entonación y pausas, que bien dichos producen gratitud eterna en el corazón de mi gorda, aparte de volcánicas explosiones de pasión amorosa.
Es la diplomacia mi querido comediante. ¿Cómo pretendes contener a la China, si no eres capaz de metérsela con dulzura? Me refiero a tu idea sobre las relaciones con la gente de extramuros. ¿Y cómo vas a someter a la Rusia, que no malganada tiene su fama de inconquistable?
Ya sabes:
LO QUE SE PIDE NO SE GOBIERNA IGUAL QUE LO QUE SE COMPRA.

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