viernes, 23 de septiembre de 2016

…De Política.

BREXIT Y LA TORMENTOSA CONVIVENCIA ENTRE DEMOCRACIA, GLOBALIZACIÓN Y LA SOBERANIA DEL ESTADO-NACIÓN:




Pudo el modelo político estadounidense resultar la figura más ganadora ante los ojos de las élites europeas, vistas las condiciones de las potencias a la salida de cada guerra mundial. Mientras las naciones europeas quedaban desechas, EUA salía siempre fortalecido al cese de las hostilidades. Indicios tenemos de que esta percepción no era solo europea, si nos fijamos en otros ensayos como URSS, Yugoslavia y la RAU.
La mayoría de los estados integrantes de la Unión pueden desempeñarse satisfactoriamente como estados autónomos. No es descabellado imaginarse a la República de California; o a las de Nuevo México, Texas, Luisiana o Florida; por nombrar algunas entre las más conspícuas. Sinembargo todos esos estados están suficientemente cómodos con el status federal. ¿Porqué todos los ensayos mencionados en el párrafo anterior terminaron en el fracaso; pero EUA sigue produciendo mejores resultados día a día?
Si se le pregunta su ciudadanía a cualquier neoyorquino o californiano él responderá “American”, que es la ciudadanía de la Unión; pero los españoles, por ejemplo, no se dicen “Europeos”; ellos se dicen “Español”. Igual pasa con los alemanes, los franceses, italianos, etc. Tal parece que la ciudadanía “Europea” no existe. Y para mayor abundancia, peor aun: hay quienes no están felices ni siquiera de ser españoles y preferirían ser “Catalán”. Tal cual ocurre con los británicos y otros. El punto está en que no basta la creación jurídica de la ciudadanía; hay que crearle también un contenido. Ese contenido es la identidad. ¿Estará allí la causa remota del “Brexit”?
Quizá esté en que el ejercicio de las competencias federales en EUA no ha menoscabado la democracia ni la soberanía interna de cada estado. Por ejemplo: el estado de Delaware tiene un régimen fiscal especialmente atractivo para inversionistas extranjeros; y lo gestiona libre y soberanamente, sin injerencia de Washington; pero parece que el gobierno de Irlanda no puede hacer lo mismo sin la injerencia de Bruselas.
Las competencias del estado-nación en EUA están bastante bien determinadas y aceptadas por los ciudadanos todos. Ese régimen está prescrito en la Constitución, que es el documento constitutivo de la identidad “americana”; pero: ¿en el tratado de Maastricht está constituida una identidad “europea”?
Lamentablemente la desinformación reinante, no solo entre quienes toman las decisiones tecnocráticas sino mucho más entre quienes toman las decisiones democráticas básicas, parece estar ignorando las premisas mayores de la silogística aplicable en cada decisión. Los mayores perdedores resultan ser los conceptos del estado-nación y el de la globalización, porque si los globalistas (o integracionistas) tienen la fuerza para imponerse a troche y moche, el concepto estado-nación pierde su soberana legitimidad y utilidad; pero si de la misma manera se imponen los nacionalistas, la globalización caería en el cesto de las modas pasajeras.

¿Podría la UE evolucionar hasta convertirse en la “Nación Europea”, a semejanza de la Nación Americana?

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