domingo, 25 de septiembre de 2016

…De Política.

EXPERTOS Y PRINCIPIANTES.


En un programa radial que hace años el profesor J.Reyes producía en las noches calurosas del sur de Monagas se me ocurrió el viernes 14 de enero de 2011 repetir un lugar común que anda por ahí realengo en la virtualidad:
“El Titanic fue construido por expertos; el Arca de Noé fue construida por principiantes”.
Cometí error tan tonto impulsado por mi indomable manera de ser, impulsiva y tonta. Casi inmediatamente comenzaron a llegar mensajes de texto al teléfono celular del profesor, desafiándome a justificar el significado de mi aseveración.
Todo este alboroto se desató porque, habiéndome invitado para pedirme opinión jurídica sobre la ley habilitante que la Asamblea Nacional recién había conferido al presidente de la República, el profesor me presentó ante la radioaudiencia como “experto” en materia constitucional. Yo inicié mi respuesta negándole al moderador del programa la cualidad de experto que él me atribuía, pero asegurándole que no es necesario ser experto constitucionalista para entender la Constitución; y por ahí resbalé en mi compulsiva tendencia de hacer citas, en lugar de decir cosas.
Dije que para comprender la Constitución no es necesario ser “experto constitucionalista”; es más, le dije:
-no se confíe de “expertos”; fíjese que el Titanic fue construido por expertos y fíjese usted cómo naufragó tan catastróficamente en su viaje inaugural; por el contrario, el Arca de Noé fue construida por principiantes y sin embargo aún navega por las aguas del mito y la leyenda.

Aunque no me lo crean, no había yo terminado de pronunciar semejante barbaridad cuando, al mismo tiempo que comenzaban a llegar los mensajes de texto ya estaba yo percibiendo la magnitud de la injusticia que acababa de cometer. De modo tal que lo que comenzó en la radio como una crítica a las leyes habilitantes se transformó en el teclado en un desagravio a los constructores de uno de los barcos más famosos de la historia. Comprendí que todo barco, así como necesita de expertos que lo construyan, necesita también de expertos que lo manejen. También comprendí que no debe confundirse al barco con su manual de operaciones. Si el manual está mal redactado, tampoco habrá experto capaz de llevarlo a puerto seguro. Comprendí que los naufragios en la mar pueden inspirar a los naufragios en la política.

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