lunes, 26 de septiembre de 2016

…De Política.

MEDIOMENTIROSOS:


En días pasados se hizo pública la opinión de un grupo de comentaristas de Project Syndicate en la que establecen que en todos los rincones del mundo los políticos no están diciendo la verdad. Esto resalta la notoriedad con la que un buen número de think-tanks en Estados Unidos y en Europa están redescubriendo el agua tibia al ponernos al tanto de algo que tantos han venido sospechando desde hace mucho. Este no decir la verdad disminuye liderazgos, paraliza las instituciones y abona los tejidos sociales para la germinación del populismo y la demagogia. Así dicen. Esta noche, sentado frente a la pantalla, esa sospecha ha estado guataqueándome por las orejas.
¿Cómo puede hacerse abrir más puestos de trabajo incrementando el salario mínimo y haciendo que los más ricos paguen el incremento? La inequidad en el ingreso de dinero en los bolsillos de los trabajadores es, a todas luces, una mina de votos; pero eso sí: no diciendo la verdad. ¡Claro! ¡También sin decir mentiras!
Por algo también miembros del mismo grupo de comentaristas aseguran que el tren político estadounidense se ha descarrilado sobre la desilusión de la gente.
Eso se hace patente cuando tenemos frente a nosotros a una señora que ha dedicado su vida a la función pública en los más elevados niveles, sin que pueda exhibir un solo logro valioso para el votante; puesta contra la pared por un señor que dedicó su vida a cazar y exhibir groseramente su fortuna. Él ha puesto ya en evidencia la ruina política del partido republicano. Ahora está a un tris de exhibir la de todo el sistema.
¿Qué pueden hacer los expertos comentaristas, aparte de ponerse a reinventar el agua tibia diciéndonos lo que todos sabemos?

Lo que primero parecía chiste ahora está poniendo cara muy seria. Diría que trágica.
¡God save América!

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